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Cómo hacer un currículum paso a paso, de cero a PDF

Cómo hacer un currículum desde cero: qué poner en cada sección, cómo convertir tareas en logros, qué cambia según el país y qué revisar antes de enviarlo.

· 10 min de lectura

Mujer sentada en un escritorio junto a la ventana revisando con un bolígrafo una hoja impresa, con un portátil abierto y plantas alrededor
Imagen generada con IA

Un currículum (o hoja de vida, como se llama en Colombia y otros países) tiene un único trabajo: conseguir que alguien te llame para una entrevista. No tiene que contar toda tu vida ni demostrar que sabes usar un programa de diseño. Tiene que dejar claro, en muy poco tiempo, que encajas en el puesto.

Esta guía va en el orden en que conviene hacerlo de verdad: primero reúnes el material, luego decides qué contar según la oferta y al final le das forma. Si empiezas por la plantilla, acabarás rellenando huecos en lugar de contar lo que importa.

Paso 1: reúne todo tu material antes de escribir

Abre un documento en blanco, sin formato, y vuelca ahí todo lo que podría ir en un currículum. Este borrador no lo verá nadie, así que no filtres todavía:

  • Todos tus trabajos, con empresa, ciudad, puesto y fechas de inicio y fin (mes y año).
  • Lo que hacías en cada uno y, sobre todo, lo que conseguiste: cifras, mejoras, reconocimientos, proyectos que salieron gracias a ti.
  • Estudios terminados y en curso, con centro y año.
  • Cursos, certificaciones y licencias (de conducir, de manipulación de alimentos, de software concreto).
  • Idiomas y tu nivel real en cada uno.
  • Programas y herramientas que manejas con soltura.
  • Voluntariados, proyectos personales, prácticas o pasantías, trabajos por cuenta propia.

Para recordar logros, revisa correos antiguos, evaluaciones de desempeño o informes que hayas preparado.

Este documento maestro te ahorra trabajo cada vez que envíes una candidatura: en vez de reescribir el CV desde cero, eliges de aquí lo que encaja con cada oferta.

Paso 2: lee la oferta y decide qué vas a contar

Un currículum genérico, el mismo para todas las ofertas, rinde mucho peor que uno ajustado. Antes de redactar, toma la oferta que te interesa (o dos o tres parecidas, si buscas en un sector concreto) y subraya:

  1. Los requisitos que piden de forma explícita: años de experiencia, titulación, idiomas, herramientas.
  2. Las tareas principales del puesto.
  3. Las palabras que se repiten. Si dicen "atención al cliente" tres veces, esa expresión tiene que aparecer en tu CV, tal cual, si es verdad que tienes esa experiencia.

Muchas empresas usan programas de selección (llamados ATS) que filtran los currículums por palabras clave antes de que los lea una persona. Usar los mismos términos que la oferta ayuda a pasar ese filtro y, además, facilita la lectura a quien revise tu candidatura después.

Con esa lista delante, vuelve a tu documento maestro y marca qué experiencias, logros y habilidades responden a lo que piden. Eso es lo que irá arriba y con más detalle. Lo que no tenga relación con el puesto se resume o se quita.

Paso 3: elige cómo ordenar la información

Hay tres formas habituales de organizar un currículum:

  • Cronológico inverso: la experiencia de la más reciente a la más antigua. Es el más usado y el que esperan casi todos los reclutadores. Elígelo si tienes una trayectoria más o menos continua en el mismo campo.
  • Funcional: agrupa la información por habilidades en vez de por empleos. Puede servir si no tienes experiencia laboral, pero muchos reclutadores desconfían de él porque oculta las fechas.
  • Combinado: empieza con un bloque de habilidades o logros destacados y después incluye la experiencia en orden cronológico. Funciona bien si cambias de sector o tienes experiencia variada.

Si dudas, usa el cronológico inverso. Es el que mejor leen tanto las personas como los programas de filtrado.

Paso 4: completa las secciones del currículum

Esta tabla resume qué secciones lleva un CV, cuáles son imprescindibles y el error más frecuente en cada una:

Sección Qué poner ¿Obligatoria? Error típico
Datos de contacto Nombre, teléfono, correo, ciudad y, si lo tienes, enlace a LinkedIn o portafolio Sí Correo poco profesional o dirección completa innecesaria
Perfil profesional 3-4 líneas sobre quién eres, qué ofreces y qué buscas Muy recomendable Frases genéricas que valdrían para cualquiera
Experiencia laboral Puesto, empresa, fechas y 3-5 logros por empleo Sí, si tienes Lista de tareas sin resultados
Formación Titulación, centro y año de finalización Sí Incluir la escuela primaria o cursos irrelevantes
Habilidades Herramientas y competencias que pide el puesto Sí Listas larguísimas sin relación con la oferta
Idiomas Idioma y nivel concreto Si hablas otro idioma Poner "nivel medio" sin más
Cursos y certificaciones Los relacionados con el puesto, con año Opcional Meter todos los cursos que has hecho
Voluntariado y proyectos Actividades que demuestren habilidades útiles Opcional Omitirlos cuando tienes poca experiencia

Vamos sección por sección.

Datos de contacto

Arriba del todo, tu nombre completo en un tamaño mayor que el resto del texto. Debajo: teléfono, correo, ciudad y país (no hace falta la dirección completa) y, si están cuidados, tu perfil de LinkedIn o tu portafolio.

El correo debe ser sencillo, idealmente con tu nombre y apellido. Si el que usas a diario es un apodo de hace años, crea uno nuevo solo para buscar trabajo.

Perfil profesional

Es el párrafo corto que va justo debajo de tus datos y lo primero que se lee. En tres o cuatro líneas responde a tres preguntas: qué eres, qué sabes hacer bien y qué buscas. Por ejemplo:

Técnica administrativa con cuatro años de experiencia en contabilidad de pequeñas empresas y gestión de proveedores. Manejo avanzado de hojas de cálculo y de programas de facturación. Busco un puesto en un departamento financiero donde pueda asumir el cierre mensual.

Compáralo con "persona responsable, proactiva y con ganas de aprender": no dice nada que permita distinguirte. El perfil merece su propio trabajo, porque ajustarlo a cada oferta es una de las formas más rápidas de mejorar un CV.

Experiencia laboral

Para cada empleo, en este orden: puesto, empresa, ciudad y fechas (mes y año de inicio y de fin, o "actualidad"). Debajo, entre tres y cinco líneas con lo que hiciste y lo que conseguiste. En los trabajos más antiguos o menos relacionados con el puesto, basta con una o dos líneas. Cómo redactarlas se explica en el paso 5.

Formación

Titulación, centro y año en que terminaste. Si estás estudiando, indica "en curso" y el año previsto de finalización. Pon primero la formación más alta o la más reciente.

Si ya tienes estudios universitarios o técnicos, no hace falta incluir la secundaria.

Habilidades

Aquí van las competencias que el puesto necesita y que puedes demostrar. Separa las técnicas (programas, herramientas, máquinas, métodos de trabajo) de las personales (trabajo en equipo, organización, comunicación), y sé concreto: "Excel avanzado (tablas dinámicas, BUSCARV, macros sencillas)" dice mucho más que "informática".

Las habilidades personales ganan credibilidad cuando aparecen demostradas en la experiencia. Si dices que sabes coordinar equipos, que alguno de tus logros lo muestre.

Idiomas

Indica el idioma y un nivel que se pueda entender sin interpretar. Lo más claro es usar la escala del Marco Común Europeo de Referencia, que va de A1 (principiante) a C2 (dominio), agrupada en usuario básico (A1-A2), independiente (B1-B2) y competente (C1-C2). Puedes autoevaluarte con la tabla de Europass. Si tienes un certificado oficial, menciónalo.

Secciones opcionales

Cursos, certificaciones, voluntariados, proyectos personales, publicaciones o premios. Inclúyelos solo si dicen algo útil para el puesto. Cuando tienes poca experiencia, estas secciones pueden pesar mucho: un proyecto propio bien explicado demuestra más que una lista de cursos. Si es tu caso, dales un título claro y describe cada actividad con el mismo cuidado que un empleo: qué hiciste, con quién y qué resultado tuvo.

Paso 5: convierte tus tareas en logros

La mayoría de los currículums describen funciones: "encargado de la atención al cliente", "responsable de redes sociales". Eso cuenta qué ponía en tu contrato, no qué tal lo hiciste. Lo que convence es el resultado.

Una fórmula sencilla para cada línea:

Verbo de acción + qué hiciste + resultado medible o consecuencia concreta.

Algunos ejemplos de antes y después:

  • Antes: "Atención al cliente en tienda". Después: "Atendí una media de 60 clientes al día y resolví las reclamaciones sin escalarlas al encargado en la mayoría de los casos".
  • Antes: "Gestión de redes sociales". Después: "Planifiqué el calendario de publicaciones de tres cuentas y aumenté un 40 % las consultas recibidas por mensaje directo en seis meses".
  • Antes: "Control de inventario". Después: "Implanté un recuento semanal por secciones que redujo las roturas de stock en temporada alta".
  • Antes: "Formación de nuevos empleados". Después: "Formé a ocho personas de nuevo ingreso con una guía que redacté y que el equipo sigue usando".

Las cifras de estos ejemplos son ilustrativas; usa siempre las tuyas reales. Si no tienes un número exacto, una estimación honesta ("alrededor de", "más de") es válida, y si no hay cifra posible, describe la consecuencia: qué cambió gracias a lo que hiciste.

Verbos que funcionan bien para empezar cada línea: coordiné, reduje, aumenté, organicé, diseñé, implanté, negocié, resolví, formé, mejoré, lancé, atendí. Evita "fui responsable de" y "me encargaba de", que conducen otra vez a describir funciones.

Paso 6: dale un formato limpio y legible

El diseño de un currículum tiene que facilitar la lectura, no llamar la atención por sí mismo. Estas pautas funcionan en casi cualquier sector:

  • Extensión: una página si tienes poca experiencia; dos como máximo si llevas años trabajando y todo lo que incluyes es relevante. Más allá de eso, recorta. En algunos ámbitos, como el académico o el de investigación, se aceptan currículums más largos.
  • Tipografía: una fuente sencilla y legible, entre 10 y 12 puntos para el texto y algo mayor para los títulos. Una sola familia tipográfica basta.
  • Estructura: títulos de sección claros ("Experiencia laboral", "Formación"), márgenes generosos y espacio entre bloques. Que se pueda recorrer de un vistazo.
  • Color: uno de acento como mucho, para títulos o líneas separadoras.
  • Compatibilidad con ATS: evita poner información importante en tablas complejas, cuadros de texto, encabezados de página o imágenes, porque algunos programas de filtrado no los leen. Nada de barras de nivel para las habilidades: un programa no sabe interpretar "cuatro estrellas de cinco", y una persona tampoco.
  • Formato del archivo: envíalo en PDF, salvo que la oferta pida otro, para que se vea igual en cualquier dispositivo. Ponle un nombre que te identifique, como "CV-Laura-Mendez.pdf", no "curriculum-final-v3.pdf".

Puedes maquetarlo en un procesador de textos con una plantilla sencilla o hacerlo desde el teléfono: en la app Currículum Vitae escribes o dictas tu experiencia, la IA la ordena por secciones, eliges plantilla y colores y lo descargas en PDF.

Paso 7: adapta cada envío y revísalo con calma

Antes de enviar cada candidatura, repasa esta lista:

  • El perfil profesional menciona el tipo de puesto al que te presentas.
  • Las palabras clave principales de la oferta aparecen en el CV (si son ciertas).
  • Los logros más relacionados con el puesto están arriba en cada empleo.
  • Las fechas son coherentes y no hay huecos sin explicar que puedan generar dudas. Si tienes un periodo sin trabajar, puedes indicarlo con una línea breve (estudios, cuidado familiar, búsqueda de empleo).
  • El teléfono y el correo funcionan y están bien escritos.
  • No hay faltas de ortografía. Léelo en voz alta y, si puedes, pide a otra persona que lo revise: los errores propios cuestan de ver.
  • El PDF se abre bien y el texto se puede seleccionar y copiar (si no se puede, un ATS tampoco podrá leerlo).

Adaptar no significa rehacer todo. Con el documento maestro del paso 1, cambiar el perfil y reordenar algunos logros lleva unos minutos.

Lo que cambia según el país

La estructura básica de un currículum es casi universal, pero hay detalles que dependen de dónde busques empleo:

  • El nombre: en España y en buena parte de Latinoamérica se dice currículum o CV; en Colombia, Ecuador y otros países es habitual "hoja de vida". Es el mismo documento.
  • La foto: en España y en muchos países de Latinoamérica es habitual incluirla, aunque no es obligatoria y cada vez más ofertas no la piden. En Estados Unidos, Reino Unido o Canadá lo normal es no ponerla, para evitar sesgos en la selección. Si aplicas a empresas de esos países o a multinacionales con sede allí, prescinde de ella. Si la incluyes, que sea reciente, de frente, con fondo neutro y aspecto profesional.
  • Los datos personales: fecha de nacimiento, estado civil, nacionalidad o número de documento de identidad no hacen falta en la mayoría de los casos. Algunos procesos, sobre todo en el sector público de ciertos países, sí los piden: inclúyelos solo si la oferta lo indica.
  • La extensión: en el ámbito anglosajón se valora mucho el currículum de una página; en España y Latinoamérica, dos páginas son aceptables con experiencia suficiente.

Errores que hacen que descarten un currículum

Algunos fallos bastan para que un CV acabe en la pila de descartes, aunque el perfil encaje:

  • Faltas de ortografía o datos de contacto erróneos. Transmiten descuido y, si el teléfono está mal, simplemente no podrán llamarte.
  • Enviar el mismo CV a todo. Se nota cuando el perfil habla de un sector y la oferta es de otro.
  • Mentir o inflar. Un título que no tienes o un nivel de idioma exagerado se descubren en la entrevista o al pedir referencias.
  • Funciones sin resultados. Diez líneas de tareas y ningún logro hacen que tu currículum se parezca a cualquier otro.

Cuando lo tengas terminado, deja pasar unas horas y vuelve a leerlo como si fueras quien selecciona: ¿en unos segundos queda claro qué sabes hacer y por qué encajas en este puesto? Si la respuesta es sí, está listo para enviarse.

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