Currículum de una página o de dos: cómo decidir
¿Currículum de una página o de dos? Cuándo basta con una, cuándo se justifica la segunda y una checklist de qué recortar sin perder lo que te hace destacar.
La respuesta corta
Una página es lo normal para la mayoría de las personas. Dos páginas están bien cuando tienes muchos años de experiencia relacionada con el puesto y la segunda hoja aporta pruebas, no relleno. Tres páginas casi nunca se justifican fuera del ámbito académico o de investigación.
No hay una ley que lo fije: es una convención que cambia según el país y el sector. En España, por ejemplo, el SEPE recomienda en sus guías de búsqueda de empleo que el CV no pase de dos páginas. En Latinoamérica la hoja de vida sigue la misma lógica: breve para quien empieza y algo más extensa para perfiles con trayectoria.
La pregunta útil no es "¿cuántas páginas?", sino "¿cada línea ayuda a que me llamen para este puesto?". Si la respuesta es sí y no cabe en una hoja, usa dos. Si hay líneas que no ayudan, quítalas antes de pensar en la segunda.
Cuándo basta con una página
Quédate en una página si te reconoces en alguno de estos casos:
- Estás estudiando, acabas de terminar o buscas tu primer empleo.
- Tienes menos de cinco a diez años de experiencia, sobre todo si ha sido en uno o dos puestos.
- Cambias de sector y gran parte de tu experiencia anterior no tiene relación directa con lo que buscas.
- Te presentas a un puesto operativo o de atención al público, donde se valora ir al grano.
- La oferta pide expresamente un CV breve o un formato concreto de una página, como ocurre a menudo en consultoría o en algunos procesos para recién titulados.
En estos perfiles, la segunda página suele estar hecha de cosas que sobran: tareas obvias, cursos sin relación con el puesto o espacio vacío.
Cuándo está justificado un currículum de dos páginas
Pasa a dos páginas cuando se cumplen a la vez estas condiciones:
- Tienes una trayectoria larga (por lo general, más de diez años) y relacionada con el puesto.
- Esa experiencia incluye logros medibles, proyectos o responsabilidades que el reclutador necesita ver para decidir.
- Has recortado ya lo prescindible y aun así no cabe sin apretar la letra.
También es razonable en sectores donde el detalle técnico pesa: ingeniería, salud, tecnología con muchos proyectos, puestos de dirección o perfiles con certificaciones obligatorias. En docencia universitaria e investigación se usa el CV académico, que es otro documento con otras reglas.
La antigüedad sola no justifica la segunda página: veinte años de tareas parecidas se cuentan mejor en una hoja bien escrita.
Una prueba de tres preguntas para decidir
Imprime tu CV o míralo en tamaño real y responde:
- ¿Lo más importante está en el primer tercio de la primera página? Perfil, puesto actual y tus dos o tres mejores logros. Si no, el problema es el orden, no la extensión.
- ¿La segunda página tiene algo que el reclutador echaría de menos? Tápala y lee solo la primera. Si con eso ya entiendes el perfil, la segunda sobra.
- ¿Hay algo en la segunda página que tendría que estar en la primera? Si tu logro más fuerte aparece en la hoja dos, sube y reordena.
Si la segunda página sobrevive a las tres preguntas, quédate con dos. Si no, toca recortar.
Checklist: qué recortar para que quepa en una página
Ve sección por sección.
Datos personales
- Deja nombre, teléfono, correo, ciudad y, si lo tienes cuidado, el enlace a tu perfil de LinkedIn.
- Quita la dirección completa, el estado civil, el número de documento de identidad y la nacionalidad, salvo que la oferta los pida o sean relevantes (por ejemplo, un permiso de trabajo).
- La foto depende del país. Si en el tuyo no es habitual, ese hueco te sirve para otra cosa.
Perfil profesional
- Que sean tres o cuatro líneas como mucho.
- Borra adjetivos que no puedes demostrar ("proactivo, dinámico") y deja lo que haces y con qué resultado.
Experiencia
- Cuenta en detalle los últimos diez o quince años. Los puestos anteriores pueden ir en una línea cada uno, sin viñetas, o agrupados en "Experiencia previa".
- Deja de tres a cinco viñetas por puesto en los recientes y una o dos en los antiguos.
- Elimina las tareas que se dan por supuestas en el cargo.
- Convierte descripciones largas en logros con cifras. En la guía sobre cómo describir la experiencia laboral en el currículum tienes ejemplos de antes y después.
Formación
- Si tienes título universitario, quita el colegio o el bachillerato.
- No pongas cada curso de pocas horas. Quédate con los que tengan relación con el puesto y conviértelos, si puedes, en una habilidad concreta.
- Basta con el título, el centro y el año.
Habilidades e idiomas
- Agrúpalas en una o dos líneas en lugar de una lista vertical larga.
- Quita lo básico que se da por hecho, como usar el correo electrónico.
- En idiomas, un nivel claro por idioma (por ejemplo, "Inglés: B2" o "Inglés: intermedio alto") en una sola línea.
Secciones secundarias
- Aficiones: solo si aportan algo al puesto.
- "Referencias disponibles a petición": fuera. Se sobrentiende.
- Voluntariado y proyectos: en una línea, salvo que suplan experiencia que no tienes.
Formato
- Márgenes entre 1,5 y 2,5 cm y letra de 10 a 12 puntos. Por debajo de eso ya no estás recortando, estás escondiendo.
- Reduce el espacio entre secciones antes que el tamaño de la letra.
- Una sola columna se lee mejor y la procesan sin problemas los programas de selección. Si dudas entre estructuras, la comparativa de tipos de currículum te ayuda a elegir la que menos espacio desperdicia en tu caso.
Lo que no conviene recortar nunca
Al recortar con prisa es fácil quitar justo lo que te diferencia. Mantén siempre:
- Los logros con resultados medibles, aunque tengas que acortar otras cosas.
- Las palabras clave de la oferta que de verdad cumples: títulos de puesto, herramientas, certificaciones.
- Las fechas de cada puesto. Sin ellas, el lector sospecha y no puede calcular tu experiencia.
- Un correo y un teléfono visibles en la parte de arriba.
Si eliges dos páginas, haz que se note el criterio
Un currículum de dos páginas bien hecho no es una página uno llena y una página dos con tres líneas sueltas. Algunas pautas:
- Llena la segunda página al menos hasta la mitad. Si solo ocupa unas líneas, vuelve a la checklist.
- Pon lo fuerte delante: la primera página debe convencer sola.
- Repite tu nombre en el pie de la segunda hoja y numera las páginas, por si alguien las imprime por separado.
- Evita cortar un puesto a la mitad entre una página y otra.
- Envíalo en PDF para que el salto de página no se mueva.
Los formatos muy sobrios, como el CV Harvard, facilitan este reparto porque no gastan espacio en columnas ni adornos.
El mismo CV, dos versiones
A veces la decisión no es única. Puedes tener una versión de dos páginas con todo el detalle y sacar de ella una de una página para portales de empleo, ferias o candidaturas rápidas. Con un editor de CV en el teléfono, como la app Currículum Vitae, es sencillo duplicar el documento, quitar secciones y descargar cada versión en PDF.
Lo importante es que la versión que envíes esté adaptada a la oferta: una página pensada para el puesto convence más que dos genéricas.